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LAS ALARMAS DEL DOCTOR AMÉRICO CASTRO, de Borges

La palabra problema puede ser una insidiosa petición de principio. Hablar del “problema judío” es postular que los judíos son un problema; es vaticinar (y recomendar) las persecuciones, la expoliación, los balazos, el degüello, el estupro y la lectura de la prosa del doctor Rosenberg. Otro demérito de los falsos problemas es el de promover soluciones que son falsas también. A Plinio ( Historia natural, libro octavo ) no le basta observar que los dragones atacan en verano a los elefantes: aventura la hipótesis de que lo hacen para beberles toda la sangre que, como nadie ignora, es muy fría. Al Doctor Castro ( La peculiaridad lingüística , etcétera) no le basta observar un “desbarajuste lingüístico en Buenos Aires”: aventura la hipótesis del “lunfardismo” y de la “mística gauchofilia”.          Para demostrar la primera tesis —la corrupción del idioma español en el Plata—, el doctor apela a un procedimiento que debemos calificar de sofí...

El amor en los tiempos del cólera, de Gabriel García Márquez

Novela de amor. Novela sobre los recuerdos, sobre la buena sociedad caribeña, sobre el romanticismo, sobre la obsesión de los amantes, sobre la mujer, sobre la resistencia, sobre la literatura como veneno. Derrocha humor y una prosa absolutamente deslumbrante. Lo que hace este tipo con el castellano es asombroso. Cada párrafo es un placer sensual. Ritmo, exactitud, sentidos delicados, desplazamientos constantes  que nos hacen cómplices. García Márquez juega a eso, a hacernos partícipes de un club de lectores hedonistas. La buena prosa, como la buena música, nos hace mejores por su propio poder de ensoñación y armonía. Leer esto es puro placer literario, más allá del sentido de la fábula, que es hermosa. La trama está cosida con piedras preciosas, y la lectura se convierte en un mecimiento, en un viaje a un mundo mejor, en el que los dolores y las desgracias tienen otro cariz, menos severo, más humano. Hay una expresión que recorre todo el argumento: "los hechizos de la costumbre...
La caza de brujas de los siglos XVI y XVII fue un genocidio con intencionalidad política, un proyecto de reprogramación masiva de la población mediante el uso del terror. La intención final era aumentar la productividad de los trabajadores. Las brujas fueron casi en su totalidad mujeres proletarias campesinas. El feminismo contemporáneo ha incluído a las brujas como precursoras, en la medida en que eran mujeres libres, indómitas y alegres, y las precursoras de la anticoncepción y el aborto. Se cree que como mínimo fueron 100.000 las mujeres asesinadas durante los dos siglos en los que se desarrolló la caza de brujas en Europa y América. Ese genocidio fue paralelo al de los indios en América y el de los negros con la trata de esclavos, así como una consecuencia -y fuente motriz- de la acumulación primitiva del capitalismo, que permitió la expansión colonial.  Para las élites, la magia era vista desde la Edad Media como una fuente de insubordinación  de las clases inferiores. T...
Navidad. Frío.  Hobbes y Descartes, los dos fundadores de la filosofía moderna, coincidieron en un punto: la concepción mecanicista del cuerpo humano.Tres siglos antes de las vanguardias artísticas y de Meyerhold, vieron al ser humano como una máquina en proceso de optimización. Escribe Federici que la primera máquina de la que se valió el capitalismo y que desarrolló y puso a punto fue el cuerpo humano. Al mecanizar el cuerpo se los convirtió en una máquina productiva y se le dio una "función". Evidentemente el placer o cualquier otra búsqueda quedó censurada. Y así hasta hoy. El hedonismo del último tercio del siglo XX tiene más que ver con la necesidad de aumentar la demanda, al consumo, que a una verdadera liberación corporal. ¿O no? ¿Será duradera la revolución sexual y de las costumbres y desembocará en otra relación con el cuerpo? En principio parece que no. Las enfermedades siguen teniendo que ver con la optimización mecanicista del cuerpo, bien por escasez o bien po...

La red social, de David Fincher (guión de Aaron Sirkin)

Una peli anterior al mamoneo postmoderno. A través del fundador de Facebook Sirkin y Fincher hacen un retrato terrorífico de la generación superdotada y fricky que parece está llamada a dirigir el mundo en los próximos lustros. Da miedo. Esos niñatos dominadores, emprendedores, extravagantes y eficaces son, en conjunto, una pandilla de tarados analfabetos y emocionalmente nulos. La peli, además, es suave en un punto: no aparece la religión, que es el otro ingrediente que los hace terroríficos a medio plazo. Es cierto que tiene formalmente un punto televisivo que no había en otras pelis de Fincher, pero el guión es una maravilla. Cuando ha terminado sentía vértigo. Una película dura y lúcida.
Andrés Vesalio fue un gran médico belga del Renacimiento, que terminó como médico de Carlos V y de Felipe II. Este último le conmutó una pena de muerte a cambio de una peregrinación a Tierra Santa. El motivo de la condena fue la disección que realizó a un joven noble español tras su muerte y el descubrimiento, al abrirle el pecho, de que el corazón aún latía. Fue condenado por la Inquisición, por haber realizado actos oscuros y diabólicos. Por supuesto, bajo la protección del joven Felipe II. Todo esto a cuento de la lectura del libro de Silvia Federici Calibán y la bruja , que me sigue fascinando. Lo primero que hay que disciplinar en una sociedad capitalista es el cuerpo. El cuerpo del trabajador se convierte en un espacio de intervención política, en una plaza a conquistar y dominar. La productividad, su aumento, empieza en el cuerpo de los trabajadores. Y en el Renacimiento se inicia este proceso mediante la mecanización, la tecnificación del concepto del cuerpo humano. Al insistir...

Berenice se corta el pelo, de Scott Fitzgerald

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    Bernice Bobs Her Hair , en inglés. ¿Qué es "bobs"? No sé exactamente, pero se refiere al pelo cortado como un chico: corto y con la nuca al descubierto. El cuento es de 1920. La moda la puso en marcha Irene Castle, que era una bailarina. Las primeras en cortarse el pelo así de corto fueron las conductoras de ambulancias durante la Primera Guerra Mundial. Pero entonces esas conductoras se cortaron el pelo en Europa, ¿no? Pues sí, francesas. El "bob" lo inventaron las francesas. Había habido un primer intento en las sufragistas de principios del veinte, pero entonces era demasiado radical como para ser aceptado mayoritariamente. Estalló la guerra y las chicas lo incorporaron con la excusa de la higiene y las dificultades de la guerra. Y después llegaron los años 20 y los años locos en Estados Unidos. En cualquier caso, el bob es un símbolo de la libertad de las mujeres al que Fitzgerald da la vuelta de forma perversa. Lo convierte en justo lo contrario. Bernice, p...