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Miedo al miedo

El inmediato futuro de la democracia se desarrollará en la tensión entre participación y representación. La representación emergente se arroga -y sustituye, por el momento- la participación del común. La absorción por los representantes del derecho democrático a la participación directa es evidente. Las direcciones de los nuevos dispositivos de representanción están cayendo -en tiempo récord- en la misma falacia del sistema que se derrumba. La representación acoge y potencia la participación, no la sustituye. Al hacerlo, falsea una y otra. En Europa -y en el mundo- hace falta imperiosa y urgentemente una insurrección democrática, un asalto de los mecanismos del poder por parte de la sociedad civil, que ha sido sustituida por la partitocracia y las corporaciones -suponieno que sean cosas diferentes-. El fracaso de la Revolución inauguró esta etapa de degradación de la sociedad mundial, y aceleró la destrucción global a manos de los neoliberales doctrinarios. No quedan muchas oportunid...

Mandelbrot

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Los horribles 8 de Tarantino. Monstruoso ejercicio de nostalgia y destrucción de mitos. América caníbal. Macri, en trece días, destruye y aísla, ofende y castiga. Suicidios colectivos. En Tartesos cosemos una colcha imposible, entre los viejos y los jóvenes, entre los estudiantes y los analfabetos vocacionales. Violencia. Alegría por lo que todo esto tiene de fiesta humana, de aquelarre de inteligencias y mezquindades. Mi generación se hunde en su miedo, en su rendición, en su cinismo. Magerit irrespirable. El aire es amarillo. Los corazones negros. Amigos perdidos. Encuentro sus estelas. Nuestros entremeses se hundieron entre la indiferencia de un público que no nos quiere. Que nunca nos quiso. Mi admiración inmensa por los héroes que pelearon por un sueño ilustrado en esta ciudad bestial. Ciudad cuñado. Ciudad imbécil. En las costas del Egeo mueren nuestros hermanos asiáticos. Troya nunca termina. La mediocridad general llega a resultar vomitiva. Leo a Mandelbrot. Su biografía. Aut...

Blanco nocturno. Ricardo Piglia

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La claustrofobia del llano. La opresión de la seguridad. La oposición entre la Argentina esencial, productora agraria, y los sueños industriales, tirados abajo una y otra vez por los poderes fácticos.  El libro se sitúa en 1972, en las vísperas del regreso de Perón. Han pasado diecisiete años desde la revolución "fusiladora", y en el campo argentino se vive en esa especie de estado psicótico y calmo que continúa siendo retratado a día de hoy. Está en esta novela algo de la aniquilación moral y psíquica de La Ciénaga de Lucrecia Martel, y de las novelas de Saer. El principal eje argumental gira en torno a la investigación de la muerte de un mulato portorriqueño llegado misteriosamente a un lugar indeterminado de la provincia de Buenos Aires, en mitad de la pampa. Aparece la especulación financiera como el contrapoder que hace que nada pueda moverse, así como la historia de una familia disfuncional desde su propio origen, que va lanzando sus taras de generación en g...

Feder, o el marido adinerado

Es un texto inacabado. Stendahl dejó varios. De nuevo, el tema es el ascenso social, el arribismo en la Francia postnapoleónica. Este ascenso se lleva a cabo por medio de relaciones personales, de poses y elaborados planes de escenificación social. Está el tema del pintor fracasado, sin talento, que tanto le gustaba a Somerset Maugham. Y Stendahl lo trata de la misma forma. El arte no revelado o llevado adelante por alguien incapaz, corrompe el espíritu, y crea monstruos. Un artista frustrado es peligroso: o daña o se daña. A Stendahl le gusta el tema de la mediocridad, porque encuentra en él una clave de su tiempo y, en cierto modo, del hombre medio. La nostalgia de las grandes fechas de la generación anterior le marcó, al igual que a Maupassant. Añoran esos tiempos en los que cualquier hombre estaba al borde de la heroicidad por el simple hecho de pasar por allí. El, en cambio, pertenece a la generación de la Francia burguesa, de la restauración, de la falsedad. Como contrapartida ...

El caballero y la muerte, de Leonardo Sciascia

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Sciascia, enfermo de cáncer, escribe una novela cuyo protagonista está muriendo de cáncer. "No quiero morir con los religiosos consuelos de la ciencia, que no sólo son tan religiosos como los otros, sino que además resultan atroces. Si acaso necesitase algún consuelo, recurriría al más antiguo". Hay dos figuras que se repiten: el Jefe, el Presidente, el Gran Periodista. El primero es el alto empleado del estado que rinde sumisión al segundo, que puede o no trabajar dentro del estado. El tercero es el legitimador de todas las falsas banderas. Le gusta juntarlos, amasarlos, explicarlos en su banalidad. En esta novela Sciascia vuelve a la idea del falso terrorismo en Italia, de la enorme cantidad de violencia política desde el final de la II Guerra Mundial. Aún hoy sigue sin conocerse cuánta de esa violencia fue llevada a cabo por verdaderas organizaciones de izquierdas y cuánta respondía a los atentados de falsa bandera que ocultaban ajustes de cuentas entre ...
Sólo hay una patria, la infancia Y un sólo bloque estratégico, las generaciones futuras Sólo un arma salvadora, la inteligencia Y una sola alternativa, la extinción Algunos recordamos, como aristócratas en Biarritz Nuestro origen, e inventamos historias Hay días en que nuestro delirio Jaleado por el champán y la cocaína Nos permite creer que seguimos allí Acariciando armiños y conchas Pero el lujo de nuestra patria natal se perdió Entre traiciones, derrotas y deseos Y un día cualquiera descubrimos Que estábamos caminando sobre la tierra Por eso nos miran así las olas Como Falstaff sin entender porqué no las reconocemos Y por eso miran nostálgicas a los pájaros Ellas antes volaban --------------- El lacayo desarrolla una connatural perturbación de su artefacto moral Confunde el mundo El ancho y maravilloso mundo Con la bota que lame para permanecer A toda costa Dentro de su cómoda librea ---------------- Es un hombre calvo y honrado Que contrat...

El mago de Viena, de Sergio Pitol

Es el tercer libro de la Trilogía de la Memoria . En esta ocasión, ya de vuelta en México tras treinta años en Europa, Pitol vuelve a sus temas recurrentes, y cita fragmentos de los dos libros anteriores. Hablando de las enseñanzas y opiniones de su amigo Carlos Montiváis, que era protestante en el católico México, escribe Pitol que la literatura castellana posterior al Barroco es inferior a la anglosajona porque en Trento se impidió que se leyera la Biblia, y la población continuó leyendo mayoritariamente mediocres sermones. Fue la Biblia la que permitió que los anglosajones construyeran una lengua. Sus sucesivas traducciones, y la obsesiva lectura familiar en la infancia, tiñó la lengua de la épica bíblica, de su amargura y de su ambigüedad lingüística. El catolicismo postrentino le hizo mucho daño a la lengua española, al abrir un abismo entre metafísica y costumbrismo. Nunca lo había pensado así. Y no me parece un pensamiento desdeñable. Este es el tipo de reflexiones que se acum...