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Individuo y serie

Desde los inicios de la Revolución Industrial se sabe que la producción en serie es garantía de éxito empresarial. Trabajar sobre encargos individuales exclusivos es sólo rentable cuando el precio es muy alto, y eso se lleva haciendo desde el Neolítico. Al fin y al cabo, la modernidad no se caracteriza por el lujo, sino por el standard, por la elevación de la media y por el consumo. Esa media tiene que existir. Sucede que esa venta serial produce un cansancio, un "malestar". La alienación del consumidor tiene un límite. Para que ese límite no se evidencie se inventó la customización, la moda, el usar y tirar, y todo el resto del tinglado. Lo que no se habla nunca es el paso anterior, el del márketing sobre una sociedad no consumidora. Ese proceso de creación de un magma comprador es violento de principio, y requiere fuerte control social. Hoy en día un tercio de la Humanidad está pasando del horror de la miseria al horror de la reprogramación con miras al consumo masivo. El t...

La plaza de la libertad

Es la misma plaza. Son las mismas marquesinas, las mismas fachadas... pero todo es nuevo. En la cara norte un enorme mural se ha construido sobre un anuncio de cosméticos y un cartel de una actriz que quedará reflejada en esa posición grotesca y ridícula por encima de la realidad de unos días imposibles y reales como la magia. Ha quedado la palabra "paz", ha quedado la expresión "pelo mediterráneo", y se han añadido una foto de Himmler con orejas de Micky Mouse y pancartas que llaman a la rebelión y que proclaman que esa plaza, ese día, está tomada por miles de ciudadanos hartos de ser comprados y vendidos como pura  mercancía. También el edificio de "Tío Pepe", que da hacia el este, está lleno de mensajes, porque está vacío, a punto de terminar su reacondicionamiento como megacentro de una marca informática en Madrid. El resto de edificios están limpios excepto pancartas colgantes desde las azoteas.La cúpula del metro ha quedado opacada por la cantidad de...

El gato de Schrödinger en el árbol de Mandelbrot, de Ernst P. Fischer

El mundo es un conjunto de frágiles casualidades. Al acercarse a la física moderna  estremece lo lejos en el abismo de lo inconcebible que han llegado los científicos. Lo más fantástico de todo es que experimentalmente se van confirmando las teorías más delirantes desde el punto de vista de la  vivencia de cualquiera de nosotros. Y esto también es fascinante. Entre los diferentes argumentadores sobre lo "real" que la Humanidad ha tenido, pocos han podido imaginarse una estructura del Universo tan extraña y ajena a nuestra percepción como la que se va imponiendo como existente o más probable. El sentido común salta en pedazos antes de dar los dos primeros pasos.            La realidad es inconstante. Hay saltos. De hecho, la realidad es el resultado de esos saltos. Al final, la materia se identifica con información. Lo real se disuelve. Hay energía. Hay información. Hay materia. Nunca hay ausencia. Hay ruido. Tres grados Kelvin....

LAS ALARMAS DEL DOCTOR AMÉRICO CASTRO, de Borges

La palabra problema puede ser una insidiosa petición de principio. Hablar del “problema judío” es postular que los judíos son un problema; es vaticinar (y recomendar) las persecuciones, la expoliación, los balazos, el degüello, el estupro y la lectura de la prosa del doctor Rosenberg. Otro demérito de los falsos problemas es el de promover soluciones que son falsas también. A Plinio ( Historia natural, libro octavo ) no le basta observar que los dragones atacan en verano a los elefantes: aventura la hipótesis de que lo hacen para beberles toda la sangre que, como nadie ignora, es muy fría. Al Doctor Castro ( La peculiaridad lingüística , etcétera) no le basta observar un “desbarajuste lingüístico en Buenos Aires”: aventura la hipótesis del “lunfardismo” y de la “mística gauchofilia”.          Para demostrar la primera tesis —la corrupción del idioma español en el Plata—, el doctor apela a un procedimiento que debemos calificar de sofí...

El amor en los tiempos del cólera, de Gabriel García Márquez

Novela de amor. Novela sobre los recuerdos, sobre la buena sociedad caribeña, sobre el romanticismo, sobre la obsesión de los amantes, sobre la mujer, sobre la resistencia, sobre la literatura como veneno. Derrocha humor y una prosa absolutamente deslumbrante. Lo que hace este tipo con el castellano es asombroso. Cada párrafo es un placer sensual. Ritmo, exactitud, sentidos delicados, desplazamientos constantes  que nos hacen cómplices. García Márquez juega a eso, a hacernos partícipes de un club de lectores hedonistas. La buena prosa, como la buena música, nos hace mejores por su propio poder de ensoñación y armonía. Leer esto es puro placer literario, más allá del sentido de la fábula, que es hermosa. La trama está cosida con piedras preciosas, y la lectura se convierte en un mecimiento, en un viaje a un mundo mejor, en el que los dolores y las desgracias tienen otro cariz, menos severo, más humano. Hay una expresión que recorre todo el argumento: "los hechizos de la costumbre...
La caza de brujas de los siglos XVI y XVII fue un genocidio con intencionalidad política, un proyecto de reprogramación masiva de la población mediante el uso del terror. La intención final era aumentar la productividad de los trabajadores. Las brujas fueron casi en su totalidad mujeres proletarias campesinas. El feminismo contemporáneo ha incluído a las brujas como precursoras, en la medida en que eran mujeres libres, indómitas y alegres, y las precursoras de la anticoncepción y el aborto. Se cree que como mínimo fueron 100.000 las mujeres asesinadas durante los dos siglos en los que se desarrolló la caza de brujas en Europa y América. Ese genocidio fue paralelo al de los indios en América y el de los negros con la trata de esclavos, así como una consecuencia -y fuente motriz- de la acumulación primitiva del capitalismo, que permitió la expansión colonial.  Para las élites, la magia era vista desde la Edad Media como una fuente de insubordinación  de las clases inferiores. T...
Navidad. Frío.  Hobbes y Descartes, los dos fundadores de la filosofía moderna, coincidieron en un punto: la concepción mecanicista del cuerpo humano.Tres siglos antes de las vanguardias artísticas y de Meyerhold, vieron al ser humano como una máquina en proceso de optimización. Escribe Federici que la primera máquina de la que se valió el capitalismo y que desarrolló y puso a punto fue el cuerpo humano. Al mecanizar el cuerpo se los convirtió en una máquina productiva y se le dio una "función". Evidentemente el placer o cualquier otra búsqueda quedó censurada. Y así hasta hoy. El hedonismo del último tercio del siglo XX tiene más que ver con la necesidad de aumentar la demanda, al consumo, que a una verdadera liberación corporal. ¿O no? ¿Será duradera la revolución sexual y de las costumbres y desembocará en otra relación con el cuerpo? En principio parece que no. Las enfermedades siguen teniendo que ver con la optimización mecanicista del cuerpo, bien por escasez o bien po...