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Reunión, de Julio Cortázar

Recordé un viejo cuento de Jack London, donde el protagonista, apoyado en un tronco de árbol, se dispone a acabar con dignidad su vida. Ernesto «Che» Guevara, en La sierra y el llano , La Habana, 1961. Nada podía andar peor, pero al menos ya no estábamos en la maldita lancha, entre vómitos y golpes de mar y pedazos de galleta mojada, entre ametralladoras y babas, hechos un asco, consolándonos cuando podíamos con el poco tabaco que se conservaba seco porque Luis (que no se llamaba Luis, pero habíamos jurado no acordamos de nuestros nombres hasta que llegara el día) había tenido la buena idea de meterlo en una caja de lata que abríamos con más cuidado que si estuviera llena de escorpiones. Pero qué tabaco ni tragos de ron en esa condenada lancha, bamboleándose cinco días como una tortuga borracha, haciéndole frente a un norte que la cacheteaba sin lástima, y ola va y ola viene, los baldes despellejándonos las manos, yo con un asma del demonio y medio mundo enfermo, doblándose para vom...

Impunidad/Imputación

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No lo conozco. Lo vi sólo una vez, durante una noche. Fue una noche dura, porque apenas unas horas antes yo me había negado a estrenar un espectáculo y me sentía triste y furioso, además de agotado. Apenas hablamos. Lo recuerdo como un hombre serio e inteligente, tímido, tierno, difícil. Esta mañana lloró de rabia. Han imputado al tipo que intentó treinta y cinco años después de la muerte del dictador aclarar la responsabilidad del estado en esos crímenes. El siente que esa imputación es un insulto a su propia vida, al trabajo realizado durante tantos años. Por supuesto, a él no lo van a imputar -de momento- pero siente que la derrota es profunda y que la reacción social -dada la gravedad del hecho- prácticamente nula. Treinta y cinco años. Esa es exactamente mi edad. Él hombre del que hablo no es demasiado especial ni extraordinario. Inteligente sí, capacitado, brillante incluso, pero con ese tipo de cualidades que lo convierten en alguien útil a un cuerpo superio...

Medianeras

Hasta el minuto cinco es de los más bonito que he visto en cine. Suena estúpido y pretencioso, pero soy absolutamente sincero. No sé porqué me emocionó tanto en su momento. Aún ahora me emociona. Recuerdo que me dio vergüenza sentir aquello. Era un estreno de cortos en un cine de la Gran Vía de Madrid. Estaba rodeado de compañeros de profesión. Era ese típico ambiente crítico y frío de los estrenos, mezclado con un bullicio exagerado cuando se aplauden los créditos de los cortos que han congregado a más participantes en la proyección. Qué rara es la vida. Lo olvidé, y me acordé de esto hace un par de semanas. Es como si algo hubiera quedado en mi mente de este texto y estas imágenes, de esa música afrancesada, de la extraña dulzura de las fotografias editadas a corte, sin embargo. Hay algo de Buenos Aires prodigiosamente capturado en el tono y la cadencia. Hay una paradoja con el ritmo febril y duro de esta ciudad, y sin embargo, eso está en esta ciudad. Quizás esta sea una de las pie...
“El asesinato, incendio o destrucción de vidas, iglesias y otros bienes de la colectividad, señalan el camino a un estado anárquico total con estrecha semejanza al propugnado por la revolución social comunista. La represión firme, ecuánime y serena de las fuerzas armadas y en particular la noble reacción del ejército anularon el movimiento. La objetividad con que fue informada la institución y la opinión pública sin deformaciones, hablan de una confianza absoluta en los valores morales del ejército y de la ciudadanía consciente y libre” Arturo Ossorio Arana, ministro del Ejército, Diario La Prensa, 13 de junio de 1956, tras la detención de los revolucionarios de Valle contra el gobierno militar de Aramburu y Rojas. “Mi querida Angelita: En este momento me intiman que dentro de una hora debo morir; ignoro por qué; mas la providencia divina, en la cual confío en este momento crítico, así lo ha querido. Perdono a todos mis enemigos y suplico a mis amigos que no den paso alguno en desagr...

Los Tacuara

Ser extranjero es estar expuesto a los silencios, a los malentendidos, a la duda. Es una condición interesante, en la que me siento bien, a gusto. El Movimiento Nacionalista Tacuara es un ejemplo máximo de lo que el peronismo llegó a ser y de las fuerzas y tensiones que anidan en su interior aún a día de hoy. Básicamente los Tacuara fueron un grupo de ultraderecha que actuó entre 1955 y 1965. Utilizaban el terrorismo como arma política. Eran férreamente católicos y se inspiraban en la prédica del sacerdote Julio Meinvielle y del sociólogo francés Jaime María de Mahieu. Tacuara defendía un ideario de corte fuertemente nacionalista, católico, fascista, anticomunista, antisemita y antidemocrático. La palabra "tacuara" significa las cañas usadas por los indios. Durante el siglo XIX fue utilizada por los caudillos federales del interior en las guerras contra los unitarios. La organización fue creada oficialmente a finales de 1957. Sus integrantes eran hijos de buena familia...

Fotos de mi Buenos Aires

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El Otro, de Borges.

Este es el texto: El hecho ocurrió el mes de febrero de 1969, al norte de Boston, en Cambridge. No lo escribí inmediatamente porque mi primer propósito fue olvidarlo, para no perder la razón. Ahora, en 1972, pienso que si lo escribo, los otros lo leerán como un cuento y, con los años, lo será tal vez para mí. Sé que fue casi atroz mientras duró y más aún durante las desveladas noches que lo siguieron. Ello no significa que su relato pueda conmover a un tercero. Serían las diez de la mañana. Yo estaba recostado en un banco, frente al río Charles. A unos quinientos metros a mi derecha había un alto edificio, cuyo nombre no supe nunca. El agua gris acarreaba largos trozos de hielo. Inevitablemente, el río hizo que yo pensara en el tiempo. La milenaria imagen de Heráclito. Yo había dormido bien, mi clase de la tarde anterior había logrado, creo, interesar a los alumnos. No había un alma a la vista. Sentí de golpe la impresión (que según los psicólogos corresponde a los estados de fatig...